Hola, soy Daniela, una de las cofundadoras de Sweet Bread, y hoy quiero contarte algo muy especial: nuestra experiencia creando pan de masa madre desde cero.
Todo comenzó con una simple curiosidad.
Veíamos en redes sociales que todo el mundo hablaba del pan de masa madre. Sus beneficios, su sabor, su textura… y nos preguntamos:
¿Por qué tanta emoción alrededor de este pan?
Así que decidimos descubrirlo por nosotras mismas.
Empezamos desde cero
No teníamos ningún conocimiento sobre el cultivo de masa madre. Nada.
Tomamos un curso de aproximadamente 3 a 4 horas donde aprendimos todo el proceso. Aunque en teoría no parecía difícil, sabíamos que era algo completamente distinto a lo que ya veníamos haciendo con nuestros panes comerciales.
Aquí no se trata de abrir un paquete de levadura y agregarlo a la mezcla.
Aquí se trata de crear la levadura… desde cero.
Y eso cambia todo.
12 días de paciencia
El proceso nos tomó 12 días.
Durante esos días, alimentamos diariamente nuestro cultivo —conocido como el “pie”— con harina y agua. Poco a poco fue desarrollándose hasta convertirse en lo que conocemos como masa madre.
Fue un proceso completamente nuevo para nosotras.
Y sí… también dio miedo.
Nuestro profesor nos dijo algo muy importante:
“Tengan paciencia.”
Y eso hicimos.
Nos preparamos mentalmente para entender que esto no sería inmediato. Cada día observábamos el cultivo, lo alimentábamos, veíamos cómo crecía. Cuando comenzaba a elevar, buscábamos apoyo, opiniones, investigábamos, preguntábamos a personas con experiencia y hasta utilizamos herramientas de inteligencia artificial para guiarnos mejor.
No queríamos apresurarnos. Queríamos hacerlo bien.
El momento de la verdad
Cuando finalmente nuestra masa madre duplicó su tamaño, supimos que estaba lista.
Aún así, hicimos una alimentación adicional para equilibrar la acidez y luego otra más para obtener exactamente la cantidad que necesitábamos para el pan. Por ejemplo, si necesitábamos 300 gramos, combinábamos 100 gramos de masa madre, 100 gramos de harina y 100 gramos de agua.
Después vino el proceso de mezclado, reposos y fermentaciones.
Uno de los reposos duró casi 24 horas en la nevera antes de hornearlo.
Sí… 24 horas.
El pan de masa madre no entiende de prisas.
El resultado
Cuando finalmente salió del horno, fue un momento muy especial.
Era nuestra primera vez.
Estábamos nerviosas.
Teníamos dudas.
Pero el resultado fue increíblemente satisfactorio.
La textura, el aroma, la corteza… todo nos confirmó que la paciencia vale la pena.
Fue un proceso largo, lleno de aprendizaje, ansiedad y emoción. Pero también fue una experiencia hermosa que nos recordó por qué amamos lo que hacemos: crear pan con intención, con dedicación y con amor.
¿Qué viene ahora?
Estamos muy felices con el resultado y muy pronto podríamos comenzar a ofrecer pan de masa madre en Sweet Bread.
Porque para nosotras, no se trata solo de vender pan.
Se trata de crecer, aprender y ofrecer siempre lo mejor, incluso cuando eso implica salir de nuestra zona de confort.
Gracias por acompañarnos en este proceso 💛
Con cariño,
Daniela
Sweet Bread -MD-
Volver al Blog



